Embarcadero

Sentado en el distribuidor de sardinas voladoras,
soy una despedida incompleta,
sentado,
sujeto al olvido.

Corazón romántico, me abro a lo ridículo para llamar tu atención, y ridículo quedo,
poco inteligente hacia el querer, me flagelo castigando a la estima,
mis propios errores no me aceptan.

A pesar que hay distancia entre ambos,
me dejo llevar por el sentimiento de quererte cerca y cerca te intento mantener haciendo el ridículo.

No compres la desesperación del sediento que agua no quiero, pero si atención,
soy atención,
sujeto al olvido,
como una despedida incompleta.
16/01/2011