Embarcadero II

Ya pasado el año

De tanto vacío
me llené de poesía,
de tanto silencio
escuché el mío,
de tanto desertar y disentir
en fracasos rotundos,
me dejé esconder
bajo una piedra
de sombra oblicua a la mía,
para engañar sus ojos
y pasar desapercibido

Fugitivo a la aceptación,
vuelvo al mismo punto
de ser fugitivo
a otra razón,
en el embarcadero de sardinas voladoras
en su olor fétido y fatídico