Muero por una sonrisa

Que fría eres!
Rostro y blancura
A tu presencia haces latir mi corazón
con tu miedo y yo con mi bravura
Para que al calentarse,
me enfríes con:
El cuarto estéril, tus caricias no compasivas, los muchos rostros que visitan sin boca hurtadas por tu hálito sin vida

Y así, se enfría lo que tanto en mi corazón se calentó con alegrías

En mi próxima vida no seré un gato
Seré aquel que reparta sonrisas
a las afueras del cuarto
del resignado