Te vi golpearla sin descanso,
borrabas su sonrisa con cada golpe
y le partías los dientes
con cada rayón.
Te ensuciabas las manos,
nudillos rotos
chorreando tinta
sin limpiarte,
seguías una a una
haciéndole tragar las palabras
que a ti escupía
Le gritabas violentamente
a labios cerrados
Arrancabas sus prendas
que tirabas a un lado.
Violentabas las palabras
en su desnudez
después de estrangularla,
extirparla aplastarla,
con resentimiento e ira,
sacabas otra hoja en blanco
y volvías a empezar