Cuento e borracho....

Sosteniendo en una mano un trago de licor puyao, la otra apoyada en la barra, te canto, en una especie de tarareo que sigue una melodía de balada cursi, que se escucha al fondo del bar, oscuro con poca gente y poca luz.
Te sonríes y con pequeñas carcajadas me miras; ya viéndote, ojos celestes, cabello rubio enrulado, sonrisa ensordecedora, tus joyas brillan como estrellas sólo para mi, así resaltas tu belleza, pero es lo que menos importa. Me acerco a ti y tu perfume barato que usas como mi repelente, no lo impide.
Se que te da cosquillas directo en tu sentido auditivo, así que te canto entre el cuello y el oído, no quiero abruptos movimientos que esquiven nuestra cercanía.
Te canto, ridículo, cursi, te canto, se que te gusta y sin tener que verte, se que estas sonriendo.
Cada pausa entre tres latidos te beso entre cuello y oreja. Compás de olvido, sonríes a mi melodía, creamos la armonía de nuestro amor.